¿Cómo mejorar la convivencia en las aulas y resolver conflictos sin que haya perdedores?

La convivencia dentro de los centros educativos es una responsabilidad compartida entre alumnos y profesores, y también por las familias, que deben ir adaptándose paulatinamente a la “capacidad de ser responsables” de los jóvenes, señala CEAPA

Sin duda la convivencia dentro de los centros educativos es un tema en alza en estos momentos. Para mejorar el clima dentro de las aulas se necesita el trabajo de toda la comunidad educativa: docentes, alumnos y sus familias. Pero, ¿qué se puede hacer para mejorar la convivencia en las escuelas?

Desde CEAPA, la Confederación  Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado, se han editado diferentes guías con las que ayudar a los alumnos de todas las edades y sus familias a mejorar la convivencia en su lugar de estudio, que pueden consultarse aquí: http://bit.ly/2nA1Wnz


Precisamente, en la pasada edición del Salón Internacional del Estudiante y de la Oferta Educativa, AULA, que cumple su 25 aniversario, se desarrolló bajo el lema Celebrando la convivencia, en la que volvió a estar presente CEAPA.

Para CEAPA existen unos factores de protección ante el acoso escolar durante la adolescencia, entre los que destacan que los jóvenes sean personas con autoestima, con amor propio a través del respeto y una buena valoración hacia sí mismos, que conozcan sus derechos y que tengan las habilidades sociales necesarias para defenderlos, o para saber pedir ayuda cuando la necesitan. Para esto último, es importante que tengan confianza para contar a sus familiares cualquier cosa que les pase. Para que los adolescentes superen esta etapa de cambios, tanto físicos como emocionales, de forma adecuada, CEAPA insiste en la importante labor que han de llevar a cabo los padres y madres.

Así, en estas guías se explica que la escucha activa a los hijos durante la adolescencia es muy importante durante este período vital. Además de que se sientan respetados en el entorno familiar de forma incondicional. “Es importante que los jóvenes tengan una actitud asertiva”. Se trata de una habilidad de comunicación que les enseña a defender sus derechos y opiniones, además de poder hacer y recibir críticas, halagos, pedir favores o ayuda, resolver conflictos defendiendo su posición firmemente, pero sin violencia y sin herir los sentimientos de los demás. Una actitud muy necesaria para poder llevar a cabo una correcta convivencia dentro y fuera del aula.

Muy relacionado con la asertividad se encuentra la capacidad de pedir disculpas y aprender a resolver conflicto sin perdedores. Algo que en CEAPA explican con la denominada estrategia de las 3R:

  1. Resentimiento: Una de las partes en conflicto explica por qué se siente ofendida mientras la otra parte escucha. Luego se cambian los papeles.
  2. Requerimiento: Una parte dice lo que requiere del otro, que escucha, y se cambian los papeles.
  3. Reconocimiento: Una parte dice qué está dispuesto a hacer de lo que se le requiere, y cambio de papeles.

Así, a través de un diálogo completo “los jóvenes pueden aprender cómo solucionar un conflicto de una manera cordial y mostrando sus emociones”, explican desde esta Confederación de Asociaciones de Padres y Madres.

Asimismo, otro de los puntos en los que los expertos coinciden es en la necesidad de que los jóvenes utilicen las TIC’s de forma responsable. Las familias han de adoptar “una actitud de confianza en ellos y de enseñanza de autoprotección, en función de su edad”, estiman desde CEAPA. La autonomía de los jóvenes no puede ser completa desde el principio, sino adaptándose a su “capacidad de ser responsables”.

Si bien es cierto que durante la adolescencia los problemas que surgen en relación a las nuevas tecnologías se suelen preguntar dentro del grupo de amigos, es importante que se trabajen también en familia, aunque suponga que haya que aprender entre todos. Hay que informarles, según sus capacidades, de los riesgos que existen en internet y las redes sociales, y cómo pueden protegerse de ellos. No en vano, internet y las redes forman parte de su educación, de sus relaciones y también de su intimidad. Por eso, una buena comunicación familiar puede facilitar la convivencia de los jóvenes de forma adecuada tanto dentro de su centro de estudio como fuera.

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