10 neuroinsights para la educación

Por Juanmi Muñoz / @mudejarico

Hace algún tiempo escuché una conferencia del famoso especialista en neuromarketing e innovación Jürgen Klaric en la que, entre otras cosas, comentaba sus “10 neuroinsights aplicadas al marketing”. Son descubrimientos e ideas basadas en estudios de neurociencia que nos dicen cómo nos comportamos los consumidores ante las ofertas que el mundo comercial nos plantea y cómo ese comportamiento es aprovechado por las empresas para vendernos sus productos.

A la vista de lo interesante de la conferencia, intenté encontrar el paralelismo de esas ideas con el mundo educativo, al fin y al cabo los maestros somos “vendedores” de conocimiento y como tales debemos saber cuáles son las estrategias, técnicas y recursos que motivan más a nuestros “compradores” -alumnos- para transmitirles el placer del aprendizaje. Eso es lo que pretendo compartir en este post: revisar qué dice la neurociencia aplicada al marketing y qué relación puede tener con la educación:

sorpresa1.  Los ojos lo dicen todo: La neurociencia usa gafas para observar lo que miramos. Cuando observamos un anuncio es relevante conocer el impacto que nos producen las marcas de los anuncios, si nuestras pupilas se dilatan o permanecen impasibles.

En educación la mirada del alumno dice mucho de su interés por lo que explicamos, sobre su estado de ánimo, sobre sus sensaciones. Por la misma razón, los alumnos descubren esas mismas sensaciones mirando a los nuestros y saben si nos creemos lo que decimos o simplemente somos meros transmisores de información.

2.    El misterio emocional: Lo desconocido genera curiosidad, el misterio vende, conecta. Cuando no sabemos cómo es algo realmente, creamos una imagen a nuestra conveniencia. Si perdemos el misterio, perdemos la conexión emocional positiva.

La memoria y el aprendizaje se producen porque las neuronas establecen conexiones entre ellas: sinapsis. Se ha demostrado que la emoción es un activador fundamental para ello y de ahí la importancia de que en los procesos de enseñanza / aprendizaje, utilicemos el misterio y la magia como parte de nuestras metodologías didácticas.

El cerebro agradece el buen humor y la emoción porque reducen el estrés y aporta más oxígeno al cerebro, uno de los principales combustibles neuronales. De ahí que podamos afirmar que sin emoción no hay educación.

3.    Lo sencillo gusta más: El cerebro se rige por formas básicas. Confusión es igual a rechazo. El exceso de elementos genera caos y aturdimiento.

En muchas ocasiones, los docentes pecamos de “empachar” a nuestro alumnado con fórmulas, gráficos y presentaciones barrocas, con gran cantidad de imágenes y titulares, consiguiendo con ello el efecto contrario al que pretendemos: distracción y desinterés.

Utilicemos en nuestras clases gráficos y presentaciones limpias, funcionales, con imágenes de calidad, fondos de colores suaves (el blanco es genial 😉 con poco texto y mensajes claros y breves.

4.   Jugando con el daño reversible: Las conexiones neurológicas emocionales se activan cuando el producto tiene algo que te daña de forma reversible.  Jürgen Klaric cita como ejemplo la publicidad de las hamburguesas: todos tenemos claro que debemos comer sano (verduras, frutas, ensaladas) pero el experto postula que en el cerebro hay un chip de destrucción que se activa ante la presencia de lo que no debe.

Nuestro alumnado está acostumbrado a que padres y maestros les alejemos de cualquier riesgo o peligro y les coartamos la libertad de acción, como dice Serrat en su canción “Esos locos bajitos”:  “Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.” Por ello, en determinadas ocasiones, es conveniente plantearles romper con esas reglas o sugerirles retos “peligrosos” que atraigan su atención e interés: descubrir una fórmula en la que se produce una explosión (controlada y programada, obviamente), dar un grito en plena clase, pintarnos la cara y estar todo el día “haciendo el indio”, etc. Estas acciones generan endorfinas que actuarán como neurotransmisores activando una sensación de bienestar.

5.    Completando la imagen: La anticipación con base a aprendizajes previos conecta neurológicamente. La construcción del momento, de forma previa, envía la activación emocional al máximo.  Un ejemplo lo encontramos en un anuncio de agua mineral en el que se ve a la persona a punto de beber de la botella, mejor que mostrarla bebiendo.

Al cerebro le gusta acabar de completar las imágenes y además deja espacio para la creatividad, que puede ser inducida por el docente. Aprovechando el ejemplo anterior, podemos plantear actividades en las que tengan que acabar una frase, un cuento, o un poema. En plástica finalizar un dibujo o completar una imagen partida. En matemáticas reconstruir una fórmula incompleta…

6.   Mejor con formas curvas y redondas: Nuestro cerebro recibe mejor las formas curvas y redondas. Esto proviene de la relación con la naturaleza que nos rodea. Un ejemplo: una compañía americana lanzó unas hamburguesas cuadradas que fueron un fracaso, como consecuencia tuvo que volver a la hamburguesa redondeada de toda la vida.

Procuremos que nuestro ambiente escolar sea generoso con las curvas, así aumentaremos la sensación de bienestar, la actitud positiva y una mayor receptividad por parte de nuestro alumnado a lo que esas formas contengan: un espacio, un material didáctico, un objeto…

7.    Búsqueda de tangibilidad: El cerebro tiene la necesidad de recibir cosas tangibles. El instinto biológico humano requiere poseer, tocar, sentir. El elemento simbólico aterriza con el producto.

Esto tiene mucho que ver con el “learning by doing”, aprender haciendo. Hacer es tocar, experimentar, jugar, comprobar… y como docentes debemos conocer la importancia que tiene pasar de lo simbólico a lo real y que para ello debemos diseñar actividades que lo tengan presente.

8.    Modelo comparativo: Si no hay comparación no hay emoción ni decisión.

Ya hemos dicho que sin emoción no se producen conexiones neuronales, por tanto no hay aprendizaje. En todo caso podría producirse memorización mecánica a corto plazo (para aprobar el examen) que se olvida de inmediato.

No se pueden tomar decisiones si no existen marcos en los que comparar elementos. Dado que las estrategias de aprendizaje de cada uno son singulares y diversas, el docente ha de ser consciente de ello y debe ofrecer diversos modelos para que el alumnado decida lo que más le gusta, interesa o resulta más sencillo.

9.    Dispersión de elementos: El sistema de visión de hombres y mujeres es diferente: las mujeres tienen visión panorámica (un anuncio con más elementos es mejor recibido), mientras que los hombres tienen visión de túnel (requieren pocos elementos, una publicidad que vaya al grano).

Los estudios demuestran que los viejos tópicos hombre-mujer, que comentamos con humor, son ciertos: el cerebro del hombre está programado para leer un mapa, mientras que el de la mujer está mejor preparado para realizar varias cosas al tiempo y preguntar por la dirección.

Educar niños y niñas, chicos y chicas, requiere conocer la riqueza que ello implica pero también que nuestros cerebros tienen rasgos diferenciales. Las chicas tendrán más facilidad para desarrollar actividades paralelas (pueden hacer dos cosas a la vez), en las que la intuición es importante, son más analíticas, saben leer entre líneas, tienen mejor memoria e inteligencia emocional… Los chicos tendrán una mejor coordinación y percepción del espacio (de aquí el famoso ejemplo de la lectura de mapas) serán más eficaces en la toma de decisiones y mayor rendimiento cuando estén enfocados en una sola tarea.

10. Comunícate con metáforas: Las metáforas son muy bien recibidas por el cerebro porque éste piensa en imágenes y no en palabras. Jürgen Klaric concluye que el negocio de los publicistas es crear metáforas para que el cerebro disfrute y permita que la persona se enganche inmediatamente. De hecho Jürgen afirma que las grandes campañas publicitarias son grandes metáforas.

Al cerebro de nuestros niños y jóvenes les encantan las imágenes y las metáforas, y más si tienen un componente creativo y divertido; si le abren a lo nuevo, a cosas que no relaciona y que le hacen mantener la atención y una hiperactividad neuronal. El contenido creativo es clave en educación.

Trabajando por proyectos podemos afirmar que un gran proyecto es una gran metáfora.

Los educadores sabemos que en educación hoy está pasando algo. Hay un magma casi imperceptible en el subsuelo de nuestras escuelas que ya alumbra algunas consecuencias, pero tenemos que hacernos conscientes de que llegará el momento de la gran explosión que lo inundará todo. Reconocemos que algo está pasando, sabemos que debemos cambiar, pero sólo un 20% del profesorado lo hace. ¿Por qué?

Aprender supone salir de la zona de confort y ello conlleva un gasto glucosa y de oxígeno de entre 2 y 4 veces superior a la inactividad. Pero aprender es más fácil que desaprender y, en muchas ocasiones, lo que necesitamos es empezar por desaprender. Por eso nos cuesta tanto salir de nuestra zona de confort. Por ello, igual que cualquier actividad física requiere de entrenamiento. Estas 10 ideas pretenden ofrecer un plan de entrenamiento para ir practicando, sin prisa pero sin pausa.

¡El magma acecha!

juanmited_p.jpg

Juanmi Muñoz / @mudejarico

Imagen: Portrait by madi2i (CC BY 2.0)

Post basado en los 10 neuroinsghts de Jürgen Klaric http://cerebrandonegocios.blogspot.com.ar/2013/07/los-10-neuroinsights-por-jurgen-klaric.html

You may also like...

1 Response

  1. Miguel Mayans says:

    Inspirador. Me identifico en muchas de las líneas que escribes. Me considero vendedor de ideas, no de humo. Pero sin intentar convencer, permitiendo que se cuestione todo (o casi todo). Me encanta lo de “sin emoción no hay educación”. Para mi, y para muchos (por suerte cada vez más), la emoción es la base de todo.

    ¡Enhorabuena!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *